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Vero es una Puta

 29 Mayo, 2008

Empezo a empujar el maravilloso miembro en mi vagina, yo senti como las paredes de mi vagina ya estrecha por el año sin usar se dilato y arranco de mis labios un gemido de placer, no se por que follamos como locos pero me gusto y no queria parar.

Vero es una Puta

Cumplía apenas 35 años y hacia 11 meses de mi divorcio, la vida pasaba lenta y las hormonas como la economía, estaba cada día más difícil. Fue entonces cuando a través de la empresa para la que trabajo, hubo la oportunidad de conseguir un ascenso de puesto, pero en una ciudad distinta y muchísimo más grande, pensé que esto podría cambiar mi vida. Me emocionaba pensar en nuevos amigos y empezar una vida nueva tratando de corregir los errores del pasado.

Y así sucedió, en un mes estaba totalmente instalada, había conseguido una habitación en una casa de pensión con tres mujeres más, la casa tenía todas las comodidades y cuatro habitaciones y cada quien tenía la suya. Una de mis nuevas compañeras era Eva chica de buen ver y simpática. Así pasaron dos meses y ya estaba totalmente instalada en la ciudad y haciendo amistades. Como dije antes Eva era simpática, libre, inteligente y fue con la que más pronto hice amistad y me identifiqué con ella.

A veces Eva salía por las noches y regresaba de madrugada a veces se perdía todo el fin de semana y volvía los domingos por la noche. Un sábado que estábamos en casa, Eva me sugirió ir a algún bar a platicar, como solo estábamos ella y yo en casa y como además necesitaba un poco de relajamiento acepté.

En el bar Eva y yo empezamos a intimar más platicándonos nuestras vidas, fui yo primero la que le relato lo que me había pasado con mi divorcio y lo difícil que me era sostenerme económicamente, pero que estaba contenta. La plática fue larga y Eva también me contó buena parte de su vida que de algún modo se parecía a la mía.

Ya entrada la noche y con algunos vinos encima Eva me platicó su verdadero quehacer diario. Me dijo que ella había encontrado un modo de vida siendo escort o call girl, que al principio le había costado un poco de trabajo, pero que había encontrado la buena filosofía y que ahora hasta lo disfrutaba. Me explicó que una señora a través de una amiga le había ofrecido este trabajo que era el de acompañar ejecutivos que venían a la ciudad de México y que la paga era muy buena, que al principio solamente era solamente acompañante, pero que poco a poco se fue dando cuenta que el verdadero negocio era tener sexo con los clientes.

Ella me dijo que si quería yo podría hacer muy buen dinero haciendo lo mismo que mi belleza me ayudaría muchísimo, que ella creía que sería una chica muy popular. Al primer intento mi respuesta fue que no que tenía otra idea de la vida.

Así pasaron algunos días y la idea de Eva dejó en mí un deseo de cumplirlo y así me fui convenciendo solita hasta que una tarde del mismo modo que ella me la había dicho, yo le invité una copa en un bar y le dije que lo había pensado y que la idea me había gustado, pero que era muy conservadora para que no pensara que una lagartona tratando de aprovecharme o una prostituta profesional. Ese mismo día la madame me aceptó y me dijo que cuando menos una semana tendría que llevar a cabo un aprendizaje a través de libros y videos y que la prueba final la tendría que pasar con uno de los chicos que vigilan a sus chicas y que si él daba el visto bueno sería el punto de mi contratación final.

Lo primero que tuve que estudiar fue el libro de kamasutra lo cual me ilustró mucho de las diferentes posiciones que existen, para decir verdad no conocía yo todas, posteriormente algunos videos de pornografía que me mostraron todo lo posible por hacer y así en una semana estaba lista para mi examen final Fue entonces cuando supe que sería Alejandro el chico con el que tendría que presentar el famoso examen, la idea era que Alejandro sería como un cliente y reportaría mi comportamiento desde el momento en que nos veríamos en el bar de un hotel lujoso.

Fue la tarde de un viernes cuando llegué al bar de este hotel y busqué a Alejandro, él no se encontraba ahi a mi vista y tuve que esperarlo cerca de media hora, cuando al fin llegó y lo conocí me pareció un hombre que aunque joven con muchas tablas y además guapo, nos sentamos en el bar y para romper el hielo me dijo que me había estado observando desde mi llegada, pero que unas de las pruebas, era observar como me comportaría al encontrarme sola en un bar y vestida sensual y elegantemente, pues los clientes tienden siempre a llegar tarde y mi actitud era muy importante.

Después me dijo que la primera prueba la había pasado muy bien pues había conservado la calma y no me había comportado ni vulgar ni con actitud llamativa, la verdad es que estaba nerviosa y por eso quise pasar como inocente, pero como dije antes mi arreglo no me ayudaba mucho a eso sino al contrario a llamar la atención.

Él me infundió mucha tranquilidad, la plática básicamente se centró en narrarme sus experiencias y de las chicas que le había tocado acompañar, eso además me dio mayor confianza pues supe que realmente el peligro de hacer esto es relativo pues te vigilan por bien propio. Después de ahí, me indicó que cenaríamos en el mismo hotel en un restaurante de especialidades y que posteriormente tendría que presentar mi examen final, esto si me lo dijo con una sonrisa pícara y maliciosa. En el restaurante me indicó como debía comportarme y me dio muchos consejos de lo que había que pedir y la cantidad de alcohol que debería ingerir pues esto era un punto muy importante.

Al finalizar de cenar ya entonces Alejandro me dijo que tomara un digestivo que eso no debería hacerlo con los clientes, pero que en esta ocasión me ayudaría a relajarme. Fue entonces cuando toda su actitud cambió, de ser el maestro dando indicaciones, pasó a ser el chico simpático y agradable y a cortejarme, me decía que me relajara y me preguntaba si estaba gustosa de haber sido él el escogido para el examen. Me pidió que fuera sincera que como sea lo íbamos a hacer y que más valía que fuéramos amigos. Así entonces entramos en una plática de cortejo y así tomé otros dos digestivos que me desinhibieron totalmente. Él empezó entonces a acariciarme la mano suavemente como todo un caballero y más tarde por debajo de la mesa empezó a acariciar mi pierna, yo estaba lista.

Subimos a la habitación y en cuanto entramos y cerró la puerta, me tomó del brazo y me giró hacia él y se prendió de mis labios, obviamente yo correspondí. A veces que me besaba el cuello me decía cosas al o la falda, con la punta de sus dedos alcanzaba la piel de mi entrepierna, sus dedos eran cálidos, yo para entonces ya renegaba mis nalgas sobre lo que sentía que tenía ya muy duro. Regresó a mis senos y empezó a desabotonar mi blusa, pronto me tuvo con la blusa totalmente desbrochada y así la quito, nuevamente me giró 180° y con una mano desabrochó mi bra.

Fue entonces que quedé con los senos desnudos, Alejandro inclinó su cabeza y empezó a besarlos uno por uno mientras la otra mano ya se encontraba explorando mis nalgas. Mientras eso sucedía yo poco a poco fui quitando su camisa como podía y tratando de llegar al broche de sus pantalones. Él metía ya sus manos entonces entre mis pantis y me tocaba las nalgas desnudas yo intentaba tocar su verga y metía la mano entre sus bragas. Él entonces me cargó y me llevó a la cama, ahí medio desvestidos sería más fácil terminar de desnudarnos.

En cuanto caí a la cama él vino sobre mí, yo entonces le dije espera, el cliente eres tú y debo ser yo quien te haga las cosas fáciles , él se tiró entonces con la espalda sobre la cama y yo me acerqué a su boca y lo besé, así me fue mucho más fácil maniobrar mis dos manos y poder desabrochar totalmente su pantalón, fui recorriendo mi lengua hacia su cuello después hacia su pecho parando en sus tetillas y chupándolas con fuerza, seguí hacia su vientre hasta llegar a su zona púbica, besé su miembro sobre los pantalones y bajé mis manos hasta alcanzar los pantalones cerca de los pies para poder jalarlos y quitarlos por completo.

Ya que había quitado totalmente el pantalón, regresé a la zona púbica y nuevamente besé su miembro sobre sus bragas, metí un dedo de cada mano y a cada costado en sus bragas y las jalé hacia abajo hasta que las desplacé totalmente. Ahí estaba ese macho totalmente desnudo y fue hasta entonces que pude admirar el miembro enorme que tendría que complacer. No pude resistir, puse el enorme falo entre mis labios y lo empecé a saborear así como los jugos del placer. Como había aprendido en los videos de entrenamiento, tomé con una mano los cojones de Alejandro y con movimiento suave y delicado empecé a deleitarlos.

Con la otra mano tomé su verga de la raíz y con un movimiento cadencioso masturbaba suavemente mientras con mis labios y mi lengua daba placer a la cabeza de esa grandiosa verga. A momentos lamía, chupaba y metía todo lo que podía en mi boca y realmente disfrutaba del calor y del sabor de su verga. Entonces él me dijo ven voltéate yo también quiero probar el sabor de tu vagina y jalándome de una pierna me posicionó en un 69. Al sentir su lengua recorriendo mis labios vaginales y mi clítoris mi excitación creció y con más ganas mamé y mamé su verga.

Así estuvimos por un buen rato, de repente la excitación crecía, pero ambos nos calmábamos para no terminar ahí. Quiero ahora que te acuestes, quiero que sientas esta verga en tus adentros, me puse boca arriba y abrí mis piernas de tal manera que le fuera fácil alcanzarme con su verga, cuando lo vi acercarse sentí claramente como un río de líquido escurría por mi vagina. Pasé mis manos y entrelacé su cuello mientras él por algunos momentos jugueteó con su punta entre mis labios vaginales y mi clítoris.

Sentí como entonces bajó su mano y con sus dedos tocó mi muy mojada vagina, yo entonces le dije no el dedo no, te quiero a ti completo, él contestó solo estoy revisado que estés lo suficientemente húmeda que se me llenó la boca y el resto que era más de la mitad lo terminé de poner con mis dedos.

Habiendo hecho eso, me volvió a tirar con la espalda abajo y nuevamente abrió mis piernas se acercó a mí y empezó a empujar el maravilloso miembro en mi vagina. La verdad nunca había probado una verga tan grande y aunque la cabeza se desplazó sin dificultad, cuando el grueso miembro traspasó un poco más, se creó cierta dificultad para continuar lo que lo hizo dar un empujón con más fuerza, yo sentí como las paredes de mi vagina ya estrecha por el año sin usar se dilató y arrancó de mis labios un gemido entre dolor y placer.

Él solo atinó a decir estás estrecha cariño que rico serás popular entre los clientes yo le respondí sí dulzura, pero también, estás enorme Con gran habilidad empezó a moverse despacio primero en forma circular y a veces, la sacaba apenas unos centímetros y la metía de nuevo. No pasó mucho tiempo en que me acostumbré a su deliciosa verga y cuando él sintió que ya no me causaba molestia, empezó un rico mete y saca. Yo empecé a corresponder y así nos enfrascamos en un rico ritmo sexual. Ahí tuve más de un orgasmo, cuando me acercaba a uno, gemía y con mis manos apretaba y rasguñaba levemente su espalda, él entonces aumentaba su movimiento y me hacía llegar ricamente al orgasmo.

Después de un tiempo, se salió y se tiró de espaldas en la cama y me dijo que me sentara sobre de él, yo pasé una pierna sobre las suyas y con mi vagina busqué la punta de su falo, no fue difícil estaba yo tan empapada que fácilmente su verga resbaló hacia mi cueva. Sucedió la misma situación, la cabeza no tuvo problema para introducirse, pero el resto empezó a encontrar resistencia, yo empecé entonces a dejar que mi propio peso hiciera el trabajo y poco a poco mi vagina se fue comiendo nuevamente su verga hasta que topó con las paredes internas de mi vagina.

Empecé entonces a hacer algo que sabía hacer muy bien y eso era, cabalgar una verga, con movimientos del vientre y la cadera podía crear un ritmo que seguramente causaba mucho placer pues sus ojos me lo indicaban. En esa posición Alejandro tenía mis senos a su merced y al mismo tiempo que posó sus manos en mis caderas facilitando el ritmo cadencioso de ellas, empezó a chupar mis senos, pasaba la lengua en forma circular y de repente chupeteaba y mordisqueaba suavemente mis pezones.

Después de un rato sentí malestar en los muslos de las piernas, causado por la posición y por el movimiento y le dije, cámbiame de posición pues mis piernas se están acalambrando, él entonces con mucha habilidad se levantó de la cama y quedó parado sobre el piso y me dijo ven aquí parada y tus piernas descansaran, yo me levanté y él se colocó detrás de mi tocando con su parada verga mis nalgas, yo entonces le pregunté con voz trémula, ¿me la vas a meter por el culo? Y él me dijo no todavía no, no tengas miedo de momento solo por tu vagina, la madame me indicó que el culo lo reserváramos pues tiene planes para ti.

Me indicó entonces que separara un poco mis piernas y que tratara de alcanzarme los tobillos y que sujetara con las manos, así lo hice y Alejandro me sujetó de la cintura por detrás y nuevamente introdujo su riquísima verga en mi chochito. Yo no tenía ningún control, él hacía todo, me empujaba hacia adelante y después me traía hacia atrás clavándome toda. Le pregunté que tal voy, estoy apro toda, él entonces muy despacio empezó a empujarla toda, sentía que me llegaba hasta el cuello, pero trataba de relajarme y así fue como sentí los vellos de sus cojones tocándome las nalgas.

Ahí exactamente tuve otro orgasmo más, empecé a gemir más fuerte casi a llegar al grito Alejandro empezó entonces a arremeter contra mí, alargándome y engrandeciendo el orgasmo. Llevábamos casi una hora sin parar, yo sentí que Alejandro muy pronto terminaría pues me empezó a apretar las nalgas y su ritmo fue acelerando y acelerando hasta que no pudo más, aún a través del condón sentí los chorros de semen como pequeños agujazos que me causaron otro orgasmo, creo que su venida duró como dos minutos hasta que de repente sentí como se relajó y recostó su cabeza sobre mi espalda, ahora se movía muy suavemente, señal de que había expulsado toda esa rica leche.

Así estuvimos unos minutos hasta que con cuidado se separó para evitar que el condón se zafara de su lugar y fue cuando comprobé la extraordinaria cantidad de leche que había eyaculado causado por mi vagina. Ambos nos dejamos caer sobre la cama se hizo un silencio de unos minutos el que rompí yo diciendo: ¿aprobé? Alejandro me contestó muy bien, con mención honorífica al mismo tiempo que ambos soltamos una relajante carcajada.

Dale Verde

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